burst of live . acrylic on canvas. 1995
“Con ocasión de las incomparables festividades culturales llevadas a cabo en Seúl como antesala a los Juegos Olímpicos de 1988, tuve la oportunidad de asistir a la primera exposición de pintura que Edgar Francisko hacía en el “País de la Calma Matutina”. En ese entonces su arte expresaba toda la fuerza del ritmo cálido, alegre, vivaz de los tambores de nuestra Costa Caribe, traducido en ondulantes y suaves formas de caracteres chinos. El mensaje de sus cuadros evocaba fiestas, danzones, rumbas, porros y cumbias, todo ello dirigido a un público asiático ávido de trópico, que saboreaba ese mundo lejano y desconocido.
Ahora, varios años después, en los albores de un acontecimiento histórico de vital importancia para Hong Kong como lo será el primero de Julio de 1997, vuelvo a encontrarme con Edgar Francisko y su arte, un arte vigoroso que a través de los años ha evolucionado hacia una cosmogonía de colores y formas, en la que el espectador se transporta a lejanas y multicolores galaxias acompañado de música de Wagner. Los años de experiencia en el Lejano Oriente le ha proporcionado a Edgar Francisko los elementos necesarios para deleitar a todos aquellos que se enfrentan a su obra, ya que al incursionar en el caleidoscopio de sus cuadros cada uno tendrá la oportunidad de ver, palpar, disfrutar y vivir su propia sensibilidad al sumergirse en ese universo de contrastes que el artista ha creado.
El público de Hong Kong tiene ante sí la producción de un artista maduro no solo en su obra sino también en su filosofía de la existencia misma del ser como protagonista de la Historia.”
Guillermo Orjuela Bermeo. Ministro Plenipotenciario. Cónsul General de Colombia en Hong Kong. Texto para el catálogo de la exposición de Edgar Francisko en la Galería ARLAND de Hong Kong. Octubre de 1994.

 

On the occasion of the incomparable cultural festivities held in Seoul on the threshold of the 1988 Olympic Games, I had the opportunity to attend the opening of Edgar Francisko´s painting exhibition in “The Land of the Morning Calm”. His art expressed the intensity of the warm, joyful, and vivacious rhythm of drums played in our Caribbean Coast, emerging from his pictures as gentle and waving strokes of Chinese characters. His paintings evoked “fiestas”, “ danzones”, “ rumbas” and “cumbias”, all of them addressed to Asian people who, eager for the exuberance of the Tropic, deliciously relished the flavor of that distant and enigmatic world.
Today, several years later, at the dawn of a historical event of vital importance to Hong Kong, that will take place on the first of July 1997, I have once again met with Edgar Francisko and his art, a vigorous art, that throughout the years has evolved towards a cosmogony of colors and forms, an art that enraptures the art admirer, taking him to remote and multicolored galaxies, accompanied by the music of Wagner. His experience of the years spent in the Far East has endowed Edgar Francisko with the necessary elements to delight all those who gaze his works of art. Since entering the kaleidoscope of his painting, everyone has the opportunity to see, feel, enjoy and live his own sensibility, submerging himself in the universe of contrasts created by the artist.
The people of Hong Kong have before them the creation of a mature artist not only in his work, but also in his philosophy of the very essence of human being as a protagonist of History.
Gullermo Orejuela BermeoMinister Plenipotentiary Consul General of Colombia. Hong Kong, September 1994

 

symphony #3. acrílico sobre lienzo. 2005